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Sólo el 5,8% de las explotaciones están en manos de agricultores menores de 35 años

Un trabajador, en la recogida de la naranja.

Un trabajador, en la recogida de la naranja.

Los agricultores y ganaderos están convencidos de que no sólo con las ayudas económicas de la Administración se va a poner remedio al difícil problema del relevo generacional en el campo. Según los últimos datos que facilitó COAG Andalucía, en la provincia de Córdoba tan solo el 5,8% de las explotaciones está en manos de agricultores menores de 35 años. El 55% las llevan mayores de 55 y el 38% de las mismas las dirigen personas de más de 65 años. En este sentido, la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) ya insistió al respecto que la falta de jóvenes en el medio rural se debe a que ninguna Administración ha hecho una apuesta firme y real por su incorporación en el campo y que la solución pasa por reducir la burocracia y el tiempo para percibir las ayudas. Asaja puntualizó que las subvenciones llegan después de que el joven agricultor haya hecho una inversión considerable para comenzar su actividad y eso se suele alargar en el tiempo hasta los tres años.

La alta tasa de paro juvenil hace que muchos jóvenes se hayan planteado seriamente iniciar su actividad laboral en el campo, alentados, además, por la falta de alternativas en las zonas rurales y el potencial de crecimiento del sector agroalimentario español. De hecho, “se está dando una situación sin precedentes en el sector: en el periodo 2012-2013 las solicitudes de incorporación de jóvenes al sector agrario se han incrementado un 79%”, explicaron desde COAG.

La última organización agraria en hablar sobre el tema ha sido UPA, para la que el alarmante envejecimiento de la población activa del campo es uno de los problemas estructurales de la agricultura y la ganadería. “Se trata de un problema vital”, advirtieron desde UPA, “no sólo porque condiciona la eficacia económica de las explotaciones, su capacidad de innovar, competir y adaptarse, sino también porque determina el relevo generacional y el futuro de estos dos sectores estratégicos para cualquier país”.

Para esta organización, la actividad agraria es un trabajo prácticamente vetado a los jóvenes. “Es casi imposible que un joven se convierta en ganadero o agricultor si no viene de una familia con una explotación ya establecida”, explicaron desde UPA. “Incluso para aquellos con familias que trabajan en el campo existen muchas trabas que impiden que sigan con el negocio familiar y abandonen el campo. Las más problemáticas son el alto precio de la tierra, la rigidez del mercado, la escasez de arrendamientos y el enorme capital necesario para emprender estas actividades”, aseveraron. Además de estas barreras, desde UPA advirtieron que los jóvenes tienen otras como son el acceso a servicios, infraestructuras y derechos. “Son básicos para los ciudadanos de las urbes, pero el acceso es cada vez más complicado para la gente del medio rural”, dijeron, para añadir que uno los ejemplos más alarmantes es “la merma de instalaciones sanitarias y educativas, la deficiente oferta de medios de transporte y el menor acceso a las comunicaciones”. Sin embargo, estas causas son “reversibles si las autoridades se ponen ya manos a la obra”. Para fortalecer a la juventud del medio rural, desde UPA insistieron en que “las políticas activas de apoyo a la incorporación tiene que enmarcarse en distintos aspectos como las ayudas directas, préstamos a bajo interés, exenciones de impuestos de transmisión y sucesión o flexibilidad de avales”.

También estimaron que, “dado el encarecimiento especulativo del mercado de la tierra”, es preciso y urgente elaborar medidas dirigidas a favorecer la oferta y arrendamiento de tierras, así como la venta de las mismas; y que se debe facilitar la transmisión de explotaciones, especialmente en los casos de cese anticipado de la actividad agraria, eliminando obstáculos de tipo restrictivo que impidan o dificulten el acceso a la titularidad de las explotaciones. “Además, no se puede concebir un programa de jubilación anticipada sin la constitución de organismos de transmisión que actúen haciéndose cargo de las tierras en arrendamiento o transmitidas en propiedad, con el objeto de cederlas posteriormente atendiendo a una serie de prioridades, como hacerlo a agricultores jóvenes y para la ampliación de superficie en pequeñas explotaciones”, recalcaron.

Los productores demandan asimismo la exención de los gastos de transmisión de tierras a las pequeñas explotaciones (gastos de notaría, registro de propiedad o impuesto de transmisiones). “Asimismo, se deben facilitar ayudas en forma de subvenciones o créditos para los pequeños y medianos agricultores que compren tierras a los agricultores que se acojan al programa y puedan así aumentar la dimensión de sus explotaciones”, defendieron.

Otro punto demandado es que se facilite el acceso a la jubilación anticipada. “Un programa de jubilación anticipada debe ser fácilmente accesible, tanto para los agricultores que desean cesar en su actividad, como para aquellos a los que se traspasan las tierras”, anotaron, para posteriormente abogar por el desarrollo de políticas que fomenten el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación dentro del medio rural. “Esto no sólo para modernizar nuestra producción, también para romper la brecha digital que se produce entre la ciudad y los pueblos y que así los habitantes de ambos tengan el mismo acceso a la libertad de información y de expresión”, aseveraron.

Desde UPA sostuvieron que cualquier medida que pretenda establecer diferencias o criterios de prioridad entre explotaciones agrarias debe tener como elemento diferenciador, desde un punto de vista positivo, a las explotaciones cuyos titulares sean agricultores jóvenes. Y rompieron una lanza a favor del fortalecimiento de los programas formativos y del asociacionismo juvenil. “La formación de los agricultores y ganaderos jóvenes constituye una de las bazas fundamentales para lograr una agricultura moderna y competitiva. Por ello, es preciso que la Administración apoye con más decisión los programas de formación que realizan las organizaciones agrarias”, concluyeron.

Estas peticiones de los productores llegan después de que el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) haya publicado la orden por la que se aprueban las bases para las ayudas a la creación de empresas para los jóvenes agricultores. La cuantía de estos incentivos oscilará entre 30.000 euros de base por instalación a 70.000 euros en función de la creación o mantenimiento de empleo y la dimensión del plan empresarial.

Archivado en: Agricultura, Ganadería

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