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Olivos cuyo futuro pende de un hilo cada vez más fino

olivarProductores y organizaciones agrarias como Asaja Córdoba llevan años alertando, como quien clama en el desierto, de que el futuro del olivar de pendiente pende de un hilo cada vez más fino. Casi la mitad del olivar cordobés, repartido en 347.102 hectáreas, está ubicado en parcelas con una pendiente superior al 15%; y 107.000 hectáreas se encuentran en espacios con una pendiente superior al 20%.

Asaja Córdoba lleva también años intentando sumar esfuerzos para reivindicar unas ayudas que caerían como un bálsamo para aliviar una producción que siempre está al límite de la rentabilidad. En esta cruzada, la organización agraria ha logrado sumar ya apoyos de algunos ayuntamientos de la provincia, la Diputación y Cooperativas Agroalimentarias de Córdoba. No obstante, demanda más apoyos. Para el presidente de Asaja Córdoba, Ignacio Fernández de Mesa, debido a que la importancia del olivar en Andalucía es fundamental, “no podemos permitir que en determinadas comarcas, el cultivo se abandone por las condiciones físicas del terreno”. “Y es que en estas zonas de pendientes pronunciadas, el olivar es vital, tanto social como económicamente, traducido ello en la creación de puestos de trabajo, directos e indirectos, muy necesarios en una región que presenta las mayores tasas de desempleo del territorio nacional”, relatan desde la organización agraria.

Por tal motivo, la organización agraria solicita la implicación de los ayuntamientos y que presenten en el Pleno lo antes posible una moción en apoyo a las explotaciones tradicionales con pendientes importantes en las que las labores son complicadas y la recolección resulta muy difícil, “pero que cumplen una función esencial en el control de la erosión, el mantenimiento del paisaje y del ecosistema y en la creación de riqueza y empleo”, inciden.

Asaja Córdoba insiste en que el apoyo al olivar en pendiente y de baja producción es algo fundamental en las comarcas cordobesas de La Sierra, Los Pedroches y Subbética, “aunque también en otras con esas condiciones agronómicas, por lo que si no se produce ese apoyo con ayudas específicas, estamos ante un elevado riesgo de desaparición del cultivo en dichas zonas con las consecuencias económicas, sociales y medioambientales que ello conlleva”, matizan. El manifiesto de la organización agraria que llega a los plenos municipales en busca de apoyos se concreta en dos demandas. La primera de ellas pide a la Junta de Andalucía, que a través de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, “como administración competente”, apoye al olivar en pendiente y de baja producción, incluyendo una nueva ayuda dentro del marco del nuevo Programa de Desarrollo Rural en condiciones similares “a la que existía en 2003 a la mayor brevedad posible”.

Y la segunda demanda va dirigida al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente “para que proponga en las próximas conferencias sectoriales, dentro del marco legal, y antes del próximo 1 de julio de 2016 como se acordó en la conferencia sectorial de enero de 2014, una revisión de los sectores perceptores de ayudas acopladas, y se considere al olivar en pendiente como perceptor de las mismas, debido al riesgo que supone el abandono por su escasa rentabilidad”.

 

Sin embargo, durante la semana pasada, la iniciativa ha sufrido un duro revés. En unas declaraciones a Canal Sur, la ministra de Agricultura , Isabel García Tejerina, declaró que no dará ayudas al olivar en pendiente. A pesar de las peticiones de la Junta de Andalucía para que el olivar en zonas desfavorecidas tenga trato especial dentro de la Política Agrícola Común (PAC) y perciba pagos “acoplados” a la producción; según la ministra, “no está justificado conceder una ayuda asociada a la producción al olivar en alta pendiente, porque ese cultivo no está en riesgo”. García Tejerina detalló que la Unión Europea permite esa clase de pagos asociados a “cultivos en regresión, que están perdiendo terreno”, y a su juicio ese no es el caso del olivar en pendiente. Y defendió que existe un fondo que llega desde Bruselas, y que dar un pago especial a un subsector supone quitárselo a otro. La ministra puso como ejemplo, que en la provincia de Jaén “tendríamos que haber quitado dinero al productor de cereal, que recibe 150 euros por hectárea, para dárselo a un olivar que recibe más de 500 euros por hectárea”. García Tejerina acabó dejando el balón en el tejado de la Junta de Andalucía al destacar que es en el Programa de Desarrollo Rural donde tendrían cabidas las ayudas si la Administración autonómica así lo estimara conveniente. Asaja Córdoba critica tanto esa postura del Gobierno central, como la de la Junta, que “se pone de perfil frente a la situación que están atravesando los agricultores andaluces”.

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