Comentarios desactivados

Las colmenas de la Red Natura tendrán más derecho a ayudas

apiculturaLa nueva Orden de Ayudas Agroambientales -que ya ha firmado la consejera Elena Víboras- plantea que tendrá prioridad a la hora de cobrar la subvención el apicultor que tenga un mayor número de colmenares en la Red Natura 2000 o en una superficie adehesada. “Para demostrarlo, [la Orden] pide una declaración del propio apicultor de que el día 1 de marzo de 2015, fecha escogida de modo caprichoso, sus colmenares estaban en esos terrenos”, según indicó el responsable del sector apícola de COAG Andalucía, Ángel Díaz. En Córdoba, esa zona de Red Natura 2000 está integrada por todas sus zonas de especial protección (ZEPA); o sea, las Lagunas del Sur de Córdoba, la Sierra de Hornachuelos, los embalses de Cordobilla y Malpasillo, las sierras de Cardeña-Montoro y la Subbética y el Alto Guadiato. La apicultura es una actividad que mueve en la provincia alrededor de 1,2 millones de euros y de la que viven unas 250 familias. Córdoba además cuenta con más de 43.000 colmenas que producen al año unas 675 toneladas de miel.

Díaz insiste en que este criterio seguido por la Consejería de Agricultura a la hora de diseñar las ayudas podría servir para apicultores estantes “pero no para la mayoría, que son trashumantes. No tiene sentido escoger al azar una fecha, sin que importe dónde estuvieran los colmenares un día antes o después, ni tampoco el número de días que esas colmenas han permanecido en Red Natura o en superficie adehesada”. El responsable del sector apícola de COAG Andalucía destaca asimismo que tampoco se exige ningún tipo de documento que verifique la declaración. “En la práctica, pueden darse casos extremos de apicultores profesionales, con varios cientos de colmenas, que queden excluidos de la ayuda a pesar de estar en Red Natura o en superficie adehesada (pero que no estuvieron concretamente en la fecha elegida), mientras la reciben personas que tienen la apicultura como afición y que no viven de ella y tienen pocas colmenas pero las tuvieron en Red Natura o en superficie adehesada (o declaren haberlas tenido)”, añade Díaz.

Por otra parte, en lo que respecta a los compromisos que deben cumplir los beneficiarios de las ayudas, la Administración elude la responsabilidad de registrar la ubicación de los colmenares y exige que sea el propio apicultor el que entre en el sistema informático, con una clave que se le facilita, y que introduzca todos los datos. “No se tiene en cuenta que los apicultores no tienen por qué tener conocimientos informáticos ni conexión o equipos adecuados”, incide Díaz. Para él, la Orden supone un desprecio al sector con criterios arbitrarios e indemostrables y compromisos difícilmente asumibles. “Esta organización agraria exige que se retire esta submedida tal y como está elaborada, y se proceda a modificarla, con un planteamiento coherente y justo para los profesionales del sector, contando con los profesionales. Si esto no se produce, movilizaremos a los apicultores”, amenaza.

Otra de las luchas en las que en los últimos tiempos se ha encontrado inmerso el sector es en el del etiquetado del país de origen de la miel con la intención de que no se vea dañado por el producto de baja calidad que entra procedente de China. “El Magrama [Ministerio de Agricultura] tira balones fuera, en este sentido, y apunta a la UE [Unión Europea] como responsable de este tema. Sin embargo, la Directiva UE de la Miel deja libertad a los estados miembros para adaptar la normativa a nivel estatal”, puntualiza el responsable del sector apícola de COAG, quien insiste en que “en Italia y Polonia han ejercido este derecho y es obligatorio detallar el país de origen en la etiqueta”. “Esta postura beneficia a la industria importadora de miel china y perjudica seriamente a nuestro apicultores, que no pueden diferenciar sus producciones de calidad, y a los consumidores, porque limita su libertad de elección”, relata Díaz.

COAG lleva años denunciando “la falta de transparencia” que posibilita la aplicación de la Directiva de la Miel en España, ahora modificada por una directiva europea, ya que permite a los operadores etiquetar mieles de fuera de la UE como “mezcla de mieles UE-no UE” sin indicar los países en los que fueron recolectadas, o etiquetar como “mezcla de mieles no UE” sin indicar si la miel comercializada proviene de China, Ucrania o Argentina. “Esta norma va en contra de lo establecido en la normativa comunitaria en materia de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios ya que las leyendas admitidas por la directiva inducen a confusión a los consumidores”, indica el responsable del sector apícola de COAG. En 2014, casi siete de cada diez kilos de miel que entraron en nuestras fronteras provenía de China, consolidando la tendencia al alza que se inició en 2007.

Archivado en: Medio ambiente

Artículos recientes

¡Comparte este artículo!

© 2014 Cordobagraria. Todos los derechos reservados | All rights reserved. XHTML / CSS Valid.
Sitio web desarrollado por Modum