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Las ayudas de la nueva PAC se podrán pedir a partir de marzo

pacxLa ventanilla para que los agricultores y ganaderos puedan presentar sus solicitudes de la nueva Política Agraria Común (PAC) reformada, correspondientes a la campaña de ayudas 2015, se abrirá el próximo 1 de marzo. El Gobierno aprobó, en su último Consejo de Ministros, el Real Decreto (RD) que regula el régimen de pagos directos que aglutina la práctica totalidad de las ayudas directas de la PAC a agricultores y ganaderos en el período 2014-2020, unos 35.705 millones de euros. Esta cantidad, unida a los 8.291 millones de euros para desarrollo rural y a los 3.500 millones de euros para medidas de mercado, en el marco de la Organización Común de los Mercados Agrarios, conforman el presupuesto de 47.500 millones de euros de fondos comunitarios para la aplicación de la PAC en España.

La nueva norma insiste en que los pagos se destinan a los “agricultores activos”, es decir, “aquellos que tienen una actividad económica mínima de la que obtienen ingresos agrarios, a parte de las propias ayudas, o, en su caso, que demuestren que realizan directamente y bajo su responsabilidad una actividad agraria, que consista en cultivar o criar ganado o en mantener en buenas condiciones las superficies de su explotación”. Además, como medida de simplificación, se implantará un régimen para pequeños agricultores que facilitará la tramitación de las solicitudes de menos de 1.250 euros de ayudas anuales. En este sentido, el director general de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), Fernando Miranda, ha señalado que “la regla general establece que consideramos agricultor activo el que de sus ingresos agrarios al menos el 20% procede de las ventas de su productos y se ha abierto, a petición de Bruselas, la posibilidad de que el que no alcance el límite del 20% pueda demostrar que lleva a cabo una actividad agraria directamente, bajo su propia responsabilidad y que no tiene abandonadas sus tierras”. “Les vamos a someter a un control para asegurarnos que no sea un tercero el que realiza la actividad agraria en su nombre, porque queremos evitar que alguien se quiera beneficiar de las ayudas de la PAC teniendo abandonada toda su superficie. Con estos dos controles evitamos que la apertura del 80-20 se convierta en un lugar por el que se puedan escapar cazaprimas o agricultor de sofá. Evitamos que entren personas o beneficiarios que no se dedican a la agricultura o ganadería y preservamos la regla general”, ha reiterado, ante las críticas recibidas por las asociaciones agrarias tras el cambio de última hora de esta definición.

En la nueva PAC, el término pagos directos agrupa a varios tipos de ayudas agrarias, todas estrechamente vinculadas, y que en este nuevo periodo estarán integradas, como medida fundamental, por el Régimen de pago básico, que aglutina algo más de la mitad del presupuesto anual de pagos directos, para cuya aplicación la superficie agraria se ha dividido en 50 regiones con un potencial agrario similar. En cada una se hará, hasta 2020, un acercamiento, progresivo y limitado de los valores medios de ayuda por hectárea de cada agricultor respecto a la media de la región en que se encuentra. Dentro de los pagos directos se incluyen también los pagos complementarios al pago básico, que incluyen dos tipos de ayudas: las vinculadas a las prácticas beneficiosas para el medioambiente -también conocido como greening, capítulo al que se dedica el 30 % del presupuesto nacional-, y el pago para los jóvenes agricultores, al que se destina el 2 % de ese presupuesto. Engloban asimismo las ayudas asociadas a sectores con dificultades, para las que España destina un 12,08 % de los fondos anuales; son, particularmente, los ganaderos, pero también otras producciones como el arroz, los cultivos industriales como el tomate o la remolacha, o los proteicos para la alimentación del ganado.

A juicio del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la nueva PAC “está más sensibilizada” con el medio ambiente, da un mayor impulso a la incorporación de los jóvenes y “promueve una reducción de las diferencias individuales en el nivel de ayuda, derivadas de utilizar referencias históricas en el cálculo de las ayudas en el periodo anterior”.

Tras la aprobación, las reacciones de las organizaciones agrarias no se han hecho esperar en forma de resignación no exenta de enfado en unas más que en otras. La definición de agricultor activo, tal y como la ha venido defendiendo el Ministerio, con el apoyo de las organizaciones agrarias y autonomías sigue siendo, en opinión de Asaja, “no solo perfectamente válida, sino de aplicación directa y obligada para la inmensa mayoría de los futuros beneficiarios, y solo a título excepcional y superando estrictos controles que justifiquen su admisibilidad se incluirían a los eventuales perceptores que no cumplan con la norma establecida de obtener una parte de los ingresos agrarios directamente del mercado para acceder a los pagos directos de la PAC”. Por otra parte, Asaja considera que existen herramientas suficientes en la reglamentación comunitaria (condicionalidad y pago verde, exclusión por creación de condiciones artificiales, presencia de ganado en los pastos o asunción de riesgo empresarial, entre otras), que permiten asegurar que quien se encuentra dentro del nuevo sistema de pagos directos realiza una actividad, productiva o temporalmente de mantenimiento de la explotación, haciendo muy difícil que aquellos que no realizan actividad al frente de la explotación ni asumen ningún riesgo empresarial puedan cobrar fondos públicos de la PAC. Esta organización agraria ha mostrado su deseo de que los fondos se destinen “a los profesionales del campo que realizan una actividad agraria efectiva”, por lo que confía en los mecanismos de inspección y control del Ministerio.

COAG, por su parte, considera que la gestión de la PAC por parte del Ministerio de Agricultura ha sido “lamentable y nefasta”, y que puede provocar “graves consecuencias para el sector agrario, en general, y el andaluz, en particular”. Esta organización ha advertido de que el proceso de negociación se ha caracterizado por “el oscurantismo, la falta de participación, la arbitrariedad y el criterio político en lugar de técnico a la hora de diseñar las distintas actuaciones”, y va a ponerlo en conocimiento del comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan, además de exigir al propio Ministerio que asuma la responsabilidad de los perjuicios que puede acarrear su “pésima” gestión. “Durante dos años se nos ha vendido una reforma que iba a terminar con los agricultores de sofá, absentistas y especuladores, pero al final se va a colar una opción que inhabilita la definición insuficiente, pero necesaria de agricultor activo, con lo que se consagra la farsa, ya que las superficies que no se dedican realmente a la actividad agraria podrán tener derechos y recibir ayudas a costa de los agricultores y ganaderos profesionales, cuyas rentas sí dependen en grado importante de los apoyos de la UE”, sostienen desde COAG.

En iguales términos se ha pronunciado la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), organización que ha lamentado que, al final de este “largo proceso” de reforma de la PAC, los agricultores y ganaderos profesionales “hayan vuelto a salir perdiendo”, en referencia a los últimos cambios en figuras como el agricultor activo, las ayudas acopladas para cada sector o la distribución por regiones de las ayudas. “La nueva PAC es poco ambiciosa a la hora de evitar la entrada de cazaprimas y especuladores al sector”, señalan. “Ahora esperamos que el Gobierno y las comunidades autónomas se pongan las pilas y se aseguren de que no sea considerado perceptor de ayudas ningún falso agricultor o ganadero”.

Archivado en: Agricultura, Ayudas, Ganadería, Política Agraria

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