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La superficie de cultivo de colza se multiplica por siete en dos años

Cultivo de colza en la provincia

Cultivo de colza en la provincia

Los agricultores cordobeses empiezan a creer en la colza como cultivo alternativo. Al menos, las cifras que arroja el sector así lo atestiguan. Y es que casi 25 años después de que un aceite de colza adulterado causara la muerte a miles de españoles, se está retomando la producción de colza en toda España y también en Andalucía, con Córdoba como una de sus zonas señeras. Tanto es así que la superficie dedicada en la provincia a este cultivo se ha multiplicado por siete en tan sólo los dos últimos años. Y es que, los bajos precios y los malos resultados de cultivos como el girasol, están impulsando a los agricultores a buscar alternativas más rentables, y la colza es uno de esos cultivos. Según datos de Asaja, la cordobesa es la segunda provincia a nivel regional en superficie dedicada a la colza con 518,07 hectáreas en 2015 frente a las 72 del año 2013, suponiendo un 13,85% del total de la superficie de la provincia, por lo que las cifras han ido en aumento de forma considerable. De este modo, Córdoba se sitúa por delante de Cádiz, Málaga, Huelva y Jaén, sólo por detrás de la provincia de Sevilla.

Hace unos días, Asaja Córdoba celebró una jornada sobre las potencialidades de este cultivo, al que asistieron unos 200 agricultores. En ella, el responsable de marketing de cultivos de Euralis Semillas, Javier García de Tejada, destacó ventajas como que “es un mejorante del suelo, incrementa la producción del cereal siguiente y su rastrojo devuelve el 30% de fósforo y el 80% de potasio. En Andalucía, Euralis vendió semillas en la pasada campaña para más de 1.000 hectáreas. “La producción media alcanza fácilmente los 2.000 kilos, llegando a 4.000 en algunas tierras en las que el girasol no pasaba de los 1.000 ó 1.200 kilos. La colza es un cultivo que se adapta muy bien a las tierras más endebles”, relató el responsable de marketing de Euralis.

García de Tejada también dijo que la colza mejora la estructura del suelo por su raíz pivotante, “y al ser una semilla de siembra invernal, evita la erosión del terreno, que permanece cubierto todo el invierno, y no extrae agua en verano, dejando así un mejor barbecho para la rotación con los cereales del siguiente invierno”. Además, resaltó que también por el hecho de ser un cultivo de siembra invernal, “aprovecha las lluvias otoñales e invernales, con lo que en regiones como la andaluza mejora su rendimiento frente a otros cultivos”.

De hecho, la colza se siembra a partir de este mes de septiembre y se recoge en primavera. Quien entiende de este cultivo afirma que hay que sembrarla con la tierra bien preparada, a poca profundidad, y hay quien hasta recomienda pasar el rulo -en unos casos dicen que antes y en otros que después-. Además, la colza necesita tratamiento herbicida y abono de fondo y en algunos casos nuevo abonado de cobertera. Y los gastos de cultivo se asimilan a los del trigo. Es más, el precio este año ha sido superior al del trigo duro y la producción en secano, dependiendo de las tierras en las que se haya sembrado, ha supuesto entre los 1.300 kilos como mínimo, hasta los 4.000 kilos, según los seguimientos que hacen los comerciales de semillas. Las nuevas variedades que hay en el mercado están asegurando una alta rentabilidad en comparación, por ejemplo, con otros cultivos más tradicionales como el girasol. Durante la última campaña, la colza ha tenido un precio que la hace altamente competitiva, sobre todo ahora que parece que se han superado los problemas que daban al agricultor las variedades tradicionales.

Según un informe de la empresa Traxco, el cultivo de la colza presenta la ventaja de ser un factor de diversificación de las rotaciones, es decir, mejora el rendimiento del cultivo que se va a sembrar a continuación. Diversos estudios demuestran que cuando el trigo se cultiva detrás de la colza, su producción y su calidad mejoran. También se observa una disminución global de los problemas sanitarios y de los costes. Desde el punto de vista agronómico, su cultivo resulta esencial para la rotación de los mismos. Y atendiendo a la organización de los trabajos de producción y los de cosecha, el cultivo de la colza optimiza el reparto de los tiempos de trabajo. Además, desde la perspectiva medioambiental, la colza reestructura los suelos y puede desempeñar un papel de aumento de nitratos, contribuyendo a la calidad del agua.

Cultivar colza facilita la planificación de los trabajos agrícolas; los tratamientos y la cosecha se intercalan entre las intervenciones relativas a los cultivos cerealistas. El trigo sobre la colza permite una ganancia de 10-15 días con relación al trigo sobre trigo y se considera que el rendimiento medio de un trigo sobre colza es de un 10 % superior al que se consigue del trigo sobre trigo. La colza produce mucha vegetación y mientras el trigo alcanza los 70 cm de altura, la colza llega a medir 1,20 metros, y la materia verde se queda en el mismo lugar.

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