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La crisis dispara en siete años los costes de producción en el campo

Un agricultor realiza labores de arado con un tractor

Un agricultor realiza labores de arado con un tractor

La crisis ha golpeado duramente al campo cordobés en lo que a rentabilidad se refiere dado que, según revela un informe elaborado por la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), los costes de producción de la actividad agroganadera -también llamados consumos intermedios- han pasado del 41% en 2007 al 49% en 2014. Todo ello en un contexto caracterizado, como también insiste el documento, por un aumento de la dependencia de las subvenciones y por una constante caída del empleo en el campo. “La agricultura y la ganadería son ahora más dependientes de las subvenciones, pasando de suponer el 26,5% de la renta total, a alcanzar el 28,8%, lo que demuestra que tenemos un sector más débil y vulnerable”, insisten desde UPA.

El documento recoge asimismo que a este panorama hay que sumar que en 2014 también siguió bajando el empleo en el sector agrario. “Concretamente, un 2,4% menos en volumen de trabajo de la agricultura en UTA (Unidad de Trabajo Anual). La renta agraria medida por UTA cayó un 4,5% en términos constantes, más de cuatro veces que la media de la Unión Europea, que menguó solo un 1,3%”, destaca el informe. En este sentido, otro informe, en este caso elaborado por el departamento de Economía de la organización agraria COAG y basado en los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, insiste en que desde 2003 el sector ha perdido un 13% de su renta agraria, (de 25.423 millones de euros a 22.111 millones de euros en 2014). Precisamente, un 7,1% tan sólo en 2014, según puntualiza UPA. “Hemos perdido seis años en lo que a renta agraria se refiere”, aseveran desde esta última organización agraria.

El incremento de los costes de producción en el campo no se ha visto acompañado durante los últimos años por el alza de los precios en origen, lo que hubiera supuesto un pequeño bálsamo para los productores, sino todo lo contrario. En su estudio, UPA hace especial hincapié en que los desequilibrios de la cadena agroalimentaria continuaron en 2014, provocando otro “año negro” en lo que a precios respecta para el campo.

Por sectores, la organización agraria destaca que en el caso, por ejemplo, del de los herbáceos, al descenso de la producción del 18,7% se le ha sumado durante el último año una reducción media de los precios del 2,5%, “reducción que habría sido sensiblemente superior si no hubiera sido por el repunte de los precios de finales de año. En este caso, el incremento de precios en su mayoría no va a repercutir en la renta de los agricultores por no estar en sus manos el grano; y hasta el momento ni el Gobierno español ni las autoridades comunitarias han apostado por la aplicación de la cláusula de salvaguardia para hacer frente al desplome de dichos precios”, relata el documento.

Respecto al aceite de oliva, UPA insiste en que “parece ya una constante que este sector encadene campañas históricas tanto en sentido positivo como en el negativo, en cuanto a producción. En el año 2014 hemos pasado de una de las cosechas más cortas de los últimos años al récord absoluto; no obstante, a pesar de las espectaculares cifras de comercialización, tanto en el mercado exterior como en la exportación, las políticas de precios baratos han dado lugar a un descenso medio de las cotizaciones del 16%, y ello teniendo en cuenta que desde el verano aumentaron rápidamente cuando se empezaron a confirmar las malas expectativas para la siguiente campaña”.

En lo que a la ganadería se refiere, desde UPA recuerdan que 2014 ha sido un año en que los piensos para el ganado (consecuencia de las cotizaciones de las principales materias primas) han registrado niveles aceptables, lo que ha dado un cierto respiro a los ganaderos en cuanto a la influencia de los costes de producción en el nivel de renta. “Sin embargo, en la segunda mitad del año se han producido importantes descensos en los precios percibidos por los ganaderos de vacuno de leche, porcino, conejos y pollos”, recalcan.

En el caso de la carne de pollo, UPA matiza que ha sido uno de los principales “productos reclamo” utilizados por la gran distribución. “Esta situación está derivando en un hundimiento de las cotizaciones poniendo en graves apuros a los productores”, aseveran desde la organización agraria.

Y en lo que respecta al sector lácteo, desde UPA destacan que en los últimos meses se ha producido una bajada sustancial de los precios de la leche de vacuno a los ganaderos. “Desde el comienzo de la campaña actual, el 1 de abril, los precios percibidos por los productores han descendido un 7,6%. Además, ante la amenaza de sobrepasamiento de las cantidades de referencia se ha producido un fenómeno especulativo importante, de modo que la gente que se ve obligada a alquilar cuota para cubrir su cantidad de referencia está pagando cantidades absolutamente desorbitadas (superiores a 15 pesetas el litro)”, puntualizan.

Archivado en: Agricultura, Ganadería

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