Comentarios desactivados

La cosecha de fruta de hueso rozará las 5.000 toneladas de fruto

Nectarinas preparadas para su transporte a una comercializadora

Nectarinas preparadas para su transporte a una comercializadora

Las explotaciones de nectarinas, melocotones y, en menor medida, de paraguayas están a pleno rendimiento en la Vega del Guadalquivir desde que a mediados de mes comenzara la campaña de recogida que, según los productores, se alargará hasta junio y puede suponer unos cinco millones de kilos de fruta, a razón de 22.000 kilos por cada hectárea de las 200 existentes en esta zona.

El cultivo de la fruta de hueso es caro, hasta cierto punto complicado y los mercados muchas veces no responden proporcionalmente a la inversión realizada, según explicó a cordobagraria.es José María Onetti, uno de los productores de la zona y propietario del cortijo ‘El Tito’, en Palma del Río, que da trabajo a 80 personas diarias en plena campaña.

“A veces pienso que estoy loco” por apostar por este tipo de fruta y más cuando en Sevilla en los últimos años ya han eliminado 25.000 hectáreas de fruta de hueso, indicó este productor.

Las razones para que, en ocasiones, los productores de fruta de hueso caigan en el desánimo son muchas pero la principal es que, antes de que el producto llegue al almacén para su tratamiento y comercialización, ya han tenido que invertir “un dineral” en cada hectárea, como mínimo entre 10.000 y 12.000 euros, porque los tratamientos para la fruta de hueso son muy caros, dado que su piel es muy delicada, y porque hay que aclarear- descargar el árbol de fruta para que crezcan las que quedan-  el árbol antes de comenzar la cogida, lo que supone más jornales adicionales, indicó este productor palmeño.

Además, una vez que la nectarina o el melocotón empieza a madurar en el árbol, hay un margen de dos o tres días para recogerla y, cualquier contratiempo o dos jornales seguidos de lluvia, puede dar al traste con el trabajo de todo un año.

Las razones para ser un poco más optimistas es que, al inicio de campaña, las comercializadoras establecen un precio que, a priori, no parece del todo bajo y más si se compara con otras frutas de la zona, como la naranja, muy castigada por los mercados.

Así, por un kilo de nectarinas de calibre C, el almacén está dispuesto a pagar 1,20 euros, 1,60 euros si se trata de un fruto del calibre B y hasta dos euros si es de calibre A. “Otra cosa es lo que nos paguen en septiembre cuando llegue la liquidación”, señaló Onetti.

Aun así, la fruta de hueso se ha cultivado en la Vega desde hace más de 50 años y, aunque la ciruela prácticamente ha desaparecido, algunos productores siguen apostando por este tipo de cultivo que, en partes más o menos proporcionales, viaja a Extremadura para su comercialización nacional o se vende a empresas locales para la exportación.

Archivado en: Agricultura, Industrias agroalimentarias

Artículos recientes

¡Comparte este artículo!

© 2014 Cordobagraria. Todos los derechos reservados | All rights reserved. XHTML / CSS Valid.
Sitio web desarrollado por Modum