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El sector lácteo acusa a la industria de fijar requisitos leoninos tras el fin de las cuotas

vacsEl régimen de cuotas lácteas que ha regulado el sector durante mas de 30 años es ya historia desde el pasado 1 de abril y, tan sólo unos días después, los ganaderos de vacuno de leche han denunciado que una buena parte de las industrias que operan en el mercado de la leche pretenden imponer, a través de los contratos “que tienen que suscribir con los productores, condiciones asfixiantes y fuera de toda lógica”, según Asaja. COAG, por su parte, insiste en que la eliminación de las cuotas “impone la ley de la selva en el sector, con una industria que decidirá cuánto se produce, a qué precio, con qué parámetros de calidad y las zonas de recogida”. “Aprovechando esta coyuntura, las industrias están presentado propuestas de contrato con precios muy por debajo de costes”, añaden desde COAG.

Córdoba ha afrontado la desaparición de las cuotas lácteas cuando su producción de vacuno lechero es ya el 55% de la producción andaluza, según el último censo elaborado por la Consejería de Agricultura. Este porcentaje supone casi un 20% más que en 2004; ese año, la producción cordobesa era el 36,26% de la andaluza. Las principales provincias productoras de leche en Andalucía son Córdoba, especialmente el Valle de los Pedroches, con 246 millones de kilos; Sevilla, con 65 millones; Cádiz, con 51 millones, y Granada, con 40 millones de kilos. Además, el censo de vacas y la producción lechera se concentra en Los Pedroches, Campiña de Sevilla, Jerez (Cádiz), Antequera (Málaga) y zonas de Jaén.

“Se imponen a los ganaderos precios muy por debajo de los costes de producción y límites en las cantidades a entregar a la industria, en algunos casos con cuotas incluso mensuales, y además se prevén penalizaciones por si existieran incumplimientos”, recalcan desde Asaja. Esta organización agraria destaca que todo ello ocurre después de que el sector ganadero de leche “haya vuelto a hacer sus deberes” amoldándose al nuevo escenario sin cuotas lácteas, con grandes inversiones en las explotaciones dirigidas a la modernización y el abastecimiento de animales. “Estos deberes han significado la solicitud de créditos que suponen un varapalo económico si se tiene en cuenta que actualmente los precios de la leche reflejados en los contratos llegan, en algunos casos, a los 28 céntimos por litro”, resaltan desde Asaja, para añadir que, “por el contrario, el desinterés de la industria por la producción es evidente con liquidaciones de entrega de leche muy por debajo de los costes de producción (unos 35 céntimos por litro)”. Para esta organización, el resultado de estos precios “inasumibles para el sector productor” son los márgenes de beneficios anuales que vienen presentando desde hace años las industrias. “El remate final a esta terrible situación viene de la mano de determinadas industrias que presentan a los ganaderos unos contratos fuera del plazo establecido por la nueva normativa (dos meses con antelación a la firma), sin posibilidad de ser negociados y con cláusulas vergonzosas que ponen en serio peligro la viabilidad de las explotaciones lecheras”, apuntan. Asaja hace especial hincapié en que uno de los requisitos “más asfixiantes” que las industrias están poniendo como condición a los ganaderos es la limitación de su producción anual, entre un cinco y un 10% inferior a las entregas del año anterior, así como una limitación a la producción mensual.

En este sentido, para COAG la eliminación de las cuotas erosiona aún más el poder de negociación de los productores. “O vendes al mínimo precio y la cantidad que te marcan o no te recogen la leche. Y evidentemente, con precios por debajo de costes es firmar tu sentencia de muerte como ganadero”, apostillan desde esta organización agraria. “En la actual coyuntura, la industria no puede escudarse en la presión de las cadenas de distribución. En primeros meses del año se ha reducido un 10% la leche vendida al consumidor a precios anormalmente bajos, según datos oficiales”, añaden. COAG explica que para cumplir con el nuevo Real Decreto lácteo, la táctica es la siguiente: “se presentan ofertas de contratos a un año con un precio base extremadamente bajo. Si el ganadero lo rechaza, y renuncia voluntariamente a la duración que obliga la nueva normativa, la industria consigue su objetivo; no estar atada al productor durante ese tiempo. Si el ganadero acepta, la industria firma un contrato anual con un precio muy ventajoso para sus intereses y ruinoso para el productor”.

Ante este panorama, tanto COAG como Asaja han pedido la mediación del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) “para impedir el declive del sector”.

Archivado en: Ganadería, Sector lácteo

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