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El ibérico remonta la crisis y atraviesa una etapa dulce

Una piara, en una dehesa de Los Pedroches

Una piara, en una dehesa de Los Pedroches

Corren buenos tiempos para el ibérico. Y esta es una buena noticia para Córdoba; sobre todo para la comarca de Los Pedroches, donde este tipo de ganadería supone una incidencia muy importante en su Producto Interior Bruto (PIB). “El sector ha recuperado ya los censos de animales perdidos por la reciente crisis”, apuntaron hace unos días desde Asaja Córdoba, tras mantener un encuentro con ganaderos de porcino ibérico. En lo que respecta al cerdo ibérico cebado en extensivo con bellota, el número de animales que se estiman sacrificados en la pasada campaña fue de 480.000 en toda España, incluyendo tanto los ibéricos puros al 100% como los cruzados con duroc. Los ganaderos coincidieron en valorar que este número de animales de bellota no debería subir en las próximas campañas porque ello conllevaría una bajada de los precios.

En ese encuentro también se habló de la fracción de cabida cubierta o arbolado de las parcelas que se utilizan para engordar cerdos con bellota, que entrará en funcionamiento esta montanera y determinará el número de animales que se pueden cebar con bellota en cada finca contemplando como máximo 1,25 cerdos por hectárea, según establece la norma de calidad. “Para ello, el ganadero debe ir consultando el Sistema de Información Geográfica de Identificación de Parcelas Agrícolas (Sigpac) de la Junta de Andalucía o del Ministerio de Agricultura para conocer el número de cerdos que dicha fracción de cabida cubierta admite en su parcela”, relataron desde Asaja Córdoba.

Desde la organización agraria relataron que hubo ganaderos que manifestaron que el método empleado perjudica a algunas zonas productoras de la zona de Los Pedroches donde la producción de bellota por árbol es mayor que en otras zonas de España y ello “sólo se puede valorar con visitas a campo y no con fotografías aéreas”. De igual modo, pusieron de manifiesto la necesidad de hacer distinción en función de la calidad de la bellota, de la que también manifestaron que se espera una buena cosecha, aunque se está a la espera de lluvia. También se informó de que la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (ASICI) está llevando a cabo controles en los puntos de venta con el fin de hacer cumplir la norma de calidad con respecto al etiquetado.

Finalmente, se analizó la evolución de la norma de calidad reformada recientemente y su aplicación en lo que respecta al ganadero con la puesta en funcionamiento de la herramienta informática ITACA (Ibérico, Trazabilidad y Calidad), lo que ha supuesto un importante aumento de la carga burocrática para el ganadero.

Como en otros muchos sectores económicos, entre los años 2007 y 2008 estalló en todo el país la crisis del porcino ibérico. Sus causas son un ejemplo de malas prácticas que no deben repetirse a riego de volver a poner en jaque al sector. Esa crisis se podría resumir a nivel nacional en que atraídos por el fuerte crecimiento económico general y el alto margen de ganancias que la actividad provocaba en poco tiempo, el porcino del ibérico; atrajo dinero de otros sectores (construcción, sobre todo), lo que trajo consigo una sobre producción que el mercado no podía consumir. Como si de una bola de nieve a modo de Ley de Murphy se tratara, el precio del cereal subió y el consumo cayó. Sin ir más lejos, el sector afrontó el inicio del presente año con un caída de los precios por debajo de coste, lo que supuso que una explotación media en España con 500 madres perdiera a la semana 1.540 euros. Una explotación media en España de 500 madres vende a la semana una media de 220 cerdos, con un peso medio comercial de 110 kilos. “Desde julio, los ganaderos acumulan un descenso del 26% en el precio del cerdo vivo por el cierre de fronteras decretado por Rusia a todas las carnes originarias de la UE, Estados Unidos y Canadá”, denunció entonces la organización agraria COAG. No obstante, la cabaña de porcino ibérico en Córdoba mantuvo una evolución positiva durante ese año hasta tal punto que se convirtió en la provincia andaluza con un mayor aumento de la cabaña. Y es que corren buenos tiempos para el ibérico de la zona Norte de la provincia, según se desprende de los últimos datos facilitados por la Denominación de Origen Protegida (DOP) Los Pedroches respecto a su última añada. Estos datos hablan de que entre jamones y paletas se certificaron y comercializaron en 2014 un total de 39.564 piezas, un 21,34 % más que el año anterior, cuando se llegó a las 32.599. Concretamente, se certificaron y comercializaron 22.728 jamones, frente a los 19.336 del año 2013, y 16.836 paletas, mientras que el año pasado fueron 13.263. El precio en industria de esa última añada fue de unos 8,2 millones de euros.

Archivado en: Ganadería, Industrias agroalimentarias

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