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El Gobierno aumenta el control en origen de las materias primas

Una de las manifestaciones por el precio de la leche en la comarca de Los Pedroches.

Una de las manifestaciones por el precio de la leche en la comarca de Los Pedroches.

La inclusión de los controles en origen de productos sin transformar, entendidos como materias primas de las industrias agroalimentarias, es una de las principales novedades incluidas por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) en el programa de inspecciones que se van a llevar a cabo durante 2014 relativas a la calidad comercial alimentaria. En este apartado se incluyen productos como la leche, la carne de vacuno, de ave y otras carnes, así como los huevos y los pescados y mariscos.

Este documento que marca ese tipo de inspecciones, elaborado según el estudio de programaciones remitidas por los servicios de Control de la Calidad y Defensa contra Fraudes de las comunidades autónomas, autoridades competentes en la materia, se presenta como instrumento de coordinación y transparencia del control de la calidad comercial en todo el territorio nacional.

Tal y como se recoge en el texto de la programación, estos controles se efectuarán entre los fabricantes, elaboradores, envasadores, almacenes y distribuidores mayoristas. Eso no impedirá, según el Ministerio, que en ocasiones, cuando se siga la línea de inspección, sea posible realizar los controles en establecimientos de destino como puntos de venta, hostelería, empresas de catering o colectividades.

Las inspecciones incluirán el control documental sobre autorizaciones y registros de las empresas, sobre los sistemas de autocontrol, trazabilidad y etiquetado, y sobre la calidad de los productos, mediante la toma de muestras para el análisis oficial de su composición y el control de su contenido efectivo.

Para 2014 se prevén además inspecciones de materias transformadas, entre las que se encuentran los derivados cárnicos, productos de la pesca, derivados de huevos, aceites vegetales comestibles, leches y derivados, grasas comestibles, cereales, leguminosas, tubérculos, harinas o derivados de hortalizas, verduras y frutas. También se incluyen los edulcolorantes, los condimentos y especias, los estimulantes y derivados, las conservas, el agua envasada, los helados y las bebidas alcohólicas y no alcohólicas.

Destaca este año el porcentaje de inspecciones destinadas a las bebidas alcohólicas, que supone el 28,8% del total; a los derivados cárnicos, con un 14,3% del total; y a los aceites vegetales comestibles, que representará el 12,4% del total de controles de materias transformadas.

Otra de las novedades será la aplicación de la verificación de controles, un sistema que permitirá a las autoridades competentes confirmar la efectividad de las inspecciones oficiales para comprobar que se hacen según los planes, políticas y procedimientos establecidos. Estos controles se realizarán mediante verificación documental e in situ.

Según dicta la normativa, además del papel como garante de la calidad alimentaria que debe ejercer la Administración, también debe asumir labores de promoción de dicha calidad alimentaria, en la que los destinatarios finales son los consumidores y los profesionales de la alimentación. Por una parte, las acciones dirigidas a los consumidores van encaminadas a mejorar la información sobre los distintos productos, facilitando de este modo la elección de los mismos. Respecto a las actuaciones dirigidas a los profesionales de la alimentación, éstas tienen como fin el que los profesionales asuman la responsabilidad de ofrecer productos de calidad y colaboren con la Administración en las actuaciones para la promoción de la calidad alimentaria.

Por otra parte, en determinadas ocasiones, los productores recurren a la calidad diferenciada como un valor añadido del producto, la cual se corresponde con las características de un alimento de acuerdo a las exigencias previstas en disposiciones de carácter voluntario y con carácter adicional a las características obligatorias del alimento, relativas a las materias primas utilizadas, procedimientos de elaboración y características organolépticas finales.

Estos productos alimenticios pueden ser reconocidos por los consumidores mediante alguno de los cuatro logotipos de calidad creados por la Unión Europea que figuran en el etiquetado del producto y se corresponden con denominación de origen protegida (DOP), indicación geográfica protegida (IGP), especialidad tradicional garantizada y agricultura ecológica.

Según insisten desde la Administración, todas estas actuaciones tienen como fin último la mejora de la calidad alimentaria, lo que requiere la colaboración entre los distintos agentes implicados: empresarios, consumidores y responsables de las administraciones públicas tanto a nivel estatal, como autonómico y municipal

Archivado en: Agricultura, Desarrollo Rural, Ganadería, gastronomía, Industrias agroalimentarias, Sector lácteo

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