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Antídoto contra el tarifazo eléctrico que sufre el regadío

regadíoCorren tiempos tan inciertos como semiesperanzadores para los regantes, un colectivo al que bombear agua le sale a precio de oro, el que marca el recibo de la factura eléctrica de cada uno de los agricultores que lo componen. Y son, a la par, tiempos semiesperanzadores para ellos dado que han visto como coincidían en el tiempo dos medidas administrativas que pueden convertirse en el antídoto a ese ‘tarifazo’ que tiene desde hace ya demasiado tiempo en jaque al sector.

Por un lado, el Gobierno central acaba de publicar en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el borrador de la Reforma Fiscal incluyendo en él una exención del 85% del impuesto especial de la electricidad para los regantes y un ajuste en el régimen de módulos, definitiva y estructural, para compensar el incremento de costes por la nueva tarificación eléctrica. Por otro lado, el Parlamento andaluz acaba de aprobar por unanimidad una iniciativa legislativa que trasladará al Congreso de los Diputados a fin de que se debata y, en su caso, se apruebe una Ley Estatal y que modificaría, en benefició del regadío, tres leyes actualmente vigentes. Se trata de la Ley 24/2013, del Sector Eléctrico, a fin de que el autoconsumo no se vea penalizado mediante peajes y que se permita la contratación de al menos dos potencias distintas a lo largo del año adaptándose así a las necesidades reales de la actividad agraria en cada momento, es decir que el regadío no se vea obligado a pagar durante todo el año por una potencia que no usa; la Ley 2/2011 de Economía Sostenible, a fin de imponer a las administraciones públicas la obligación de favorecer el autoconsumo fomentando la implantación en las estructuras agrarias de inversiones en energía renovable; y la Ley 37/1992, reguladora del IVA para aplicar un tipo reducido del 10% a la factura eléctrica.

Las reacciones no se han hecho esperar. COAG Andalucía ha mostrado su satisfacción por esa aprobación del Parlamento andaluz recordando que el regadío aporta el 65% de la Producción Final Agraria y del empleo de nuestra comunidad. “El regadío ha realizado un importante esfuerzo por modernizarse reduciendo muy considerablemente el consumo de agua y asumiendo para ello un elevado nivel de inversión que supera los 4.000 millones de euros. Este sector, fuertemente endeudado, soporta elevados costes productivos y el incremento de la factura eléctrica (que ha alcanzado el 202% desde el año 2008, en que se liberalizó el mercado) está haciendo absolutamente inviable la actividad, amenazando definitivamente su continuidad”, insisten desde la organización agraria. “Hay que tener en cuenta que la decisión de que el incremento de la factura eléctrica recaiga fundamentalmente sobre el término potencia frente al término consumo, hace inútil cualquier medida dirigida a reducir el consumo, desincentiva iniciativas de diversificación energética mediante instalaciones renovables y grava especialmente a sectores como el agrario con una clara estacionalidad”, añaden. Por ello, desde COAG confían en que en el Congreso de los Diputados se alcance el mismo nivel de consenso y que la iniciativa pueda finalmente prosperar.

También ha aplaudido la iniciativa la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua). “Esta iniciativa es justa y necesaria”, ha insistido la presidenta de Feragua, Margarita Bustamante, quien ha insistido en que “es muy importante para un sector tan estratégico para la economía andaluza, como es el sector del regadío, que representa una facturación superior a los 5.000 millones de euros y más de 200.000 empleos anuales, además de ser clave para el equilibro demográfico, social y territorial de Andalucía”.

Respecto a la reforma fiscal, la presidenta de Feragua ha señalado que las dos principales medidas adoptadas por el Gobierno para reducir los costes eléctricos del regadío (reducción del 85% del impuesto Eléctrico y beneficios fiscales para los que tributan por estimación objetiva o módulos) “son positivas pero completamente insuficientes para amortiguar el impacto del decretazo eléctrico de agosto de 2013, que en Andalucía nos subió de media un 20% el coste de la factura eléctrica y tuvo un impacto de 37 millones de euros”. En este sentido, ha indicado que la reducción del 85% del impuesto eléctrico “supone sólo una reducción del 4,1% de la factura eléctrica” y ha subrayado que los beneficios fiscales diseñados “excluyen a todos los regantes que son contribuyentes a través de personas jurídicas y a aquellas personas físicas que tributan por estimación directa”.

Por ello, Feragua considera necesarias “esas nuevas medidas que ayuden a aminorar los costes eléctricos del regadío, como el IVA reducido, contrato flexible y adaptado al consumo que permita modificar la potencia contratada al menos dos veces al año, incentivos a la generación de energía renovables en el regadío y a actuaciones de mejora de la eficiencia energética, y otras medidas fiscales que beneficien a todos los regantes y no solo a los agricultores que tributan por módulos”. Según la presidenta de Feragua, “desde la mal llamada liberalización del mercado eléctrico, y la desaparición de la energía de reserva para el regadío, la subida del precio de la electricidad para los regantes ha sido del cien por cien, lo que hace que la electricidad ya represente de media el 40% de los costes fijos que soporta el regadío, llegando en algún caso al 70%, lo que pone en peligro la viabilidad de muchas explotaciones”. La presidenta de Feragua también se ha referido al impacto que las tarifas eléctricas acabarán teniendo sobre la modernización del regadío, si no se toman medidas correctoras como las contempladas en la iniciativa legislativa aprobada por el Parlamento andaluz.

“Cuando se habla del esfuerzo de modernización de los regantes, no se habla de manera gratuita. Ahí están las cifras de inversión, pero no sólo. Poco a poco, y gracias a ese esfuerzo, las técnicas de riego más eficiente se están imponiendo sobre las más tradicionales y el volumen de consumo de agua consumida por el regadío sigue descendiendo”, ha explicado Margarita Bustamante, que se ha referido a los datos del volumen de agua consumido por las explotaciones agrarias en 2012, que volvió a descender, concretamente un 3,1% respecto al año anterior, bajando hasta 15.833 hectómetros cúbicos a nivel nacional, “un descenso que fue posible gracias a los nuevos sistemas de riego más eficientes”. A su juicio, “es ilógico que se pida a los regantes el esfuerzo para consumir menos agua mientras al mismo tiempo se les penaliza ese esfuerzo con unos costes eléctricos inasumibles”, comenta la presidenta de Feragua, que concluye “que con las tarifas eléctricas actuales se hacen inviable la explotación de muchos regadíos ya modernizados, e incluso se está desincentivando la ejecución de las modernizaciones pendientes de ejecutar”.

La superficie regable en la región ha pasado de unas 670.000 hectáreas en el año 1992 a casi 1.200.000 en la actualidad. Las provincias de Sevilla, Jaén, Granada y Córdoba son las que tienen la mayor proporción de superficie regable, sumando todas ellas el 76% del total. Desde 1995 hasta 2008 se han modernizado más de 350.000 hectáreas de regadío en Andalucía, lo que representa el 43% del total.

Archivado en: Agricultura, Agua/Sequía, Medio ambiente

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